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Perú, 7 de julio de 2008   

Poner fin a la discriminación y la violencia contra la niña

La Comisión de las Naciones Unidas de la Condición Jurídica y Social de la Mujer

La discriminación y la violencia contra la niña persisten en muchas partes del mundo, pese al progreso alcanzado en el fomento de la concienciación respecto de los derechos de la niña, el carácter inaceptable de las violaciones de esos derechos y sus efectos perjudiciales sobre la sociedad en su conjunto, así como a los esfuerzos que se realizan para abordar las desigualdades por motivo de género.

La Comisión de las Naciones Unidas de la Condición Jurídica y Social de la Mujer examinará “la eliminación de todas las formas de discriminación y violencia contra la niña” como tema prioritario de su 51º período de sesiones, que se celebrará del 26 de febrero al 9 de marzo de 2007.

Información básica

La discriminación contra la niña da lugar a la desigualdad en el acceso a la atención de la salud y la calidad de esa atención, a la educación y a las posibilidades económicas. La discriminación puede manifestarse en actos de violencia contra la niña, como la violencia sexual y prácticas tradicionales nocivas que van en detrimento de su salud y su bienestar. Debido a actitudes estereotipadas, las niñas se ven privadas de las oportunidades disponibles para los niños de aprender cómo funciona la sociedad, de participar en procesos de adopción de decisiones y, por consiguiente, de ejercer plenamente sus derechos.

La Asamblea General de las Naciones Unidas, diversos órganos creados en virtud de tratados y varias conferencias internacionales han expresado profunda inquietud ante los obstáculos que encaran las niñas para el pleno disfrute de sus derechos humanos. Entre otras cosas, debe señalarse que las niñas son las más afectadas por la pobreza y los conflictos armados y que a menudo están sometidas a diversas formas de explotación sexual y económica.

En la Plataforma de Acción de Beijing de 1995 – el marco normativo global para lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de la mujer – se señaló que la discriminación y la violencia contra la niña comienzan en las etapas más tempranas de la vida y se perpetúan a lo largo del ciclo vital. En el examen de la Plataforma de Acción a diez años de su aprobación, los Estados Miembros destacaron los riesgos que siguen encarando las niñas, como el abuso sexual, las prácticas tradicionales nocivas, el trabajo infantil y la falta de acceso a la educación, e identificaron nuevos riesgos, cada vez mayores, que afrontan las niñas, como el VIH/SIDA y la trata y la explotación sexual comercial, incluso en situaciones de conflicto y posteriores a los conflictos.

En su 42º período de sesiones, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer aprobó conclusiones convenidas en que se propuso la adopción de medidas para proporcionar educación a las niñas y fomentar la importancia de su papel, mejorar la salud de las niñas, proteger a las niñas en situaciones de conflicto armado, e impedir la trata y las condiciones de explotación laboral.

Marco jurídico

En dos convenciones de las Naciones Unidas – la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer – se prescribe un conjunto amplio de medidas para asegurar la eliminación de la discriminación y la violencia contra la niña. Esos instrumentos, conjuntamente con sus protocolos facultativos, proporcionan la base para el marco jurídico y normativo para la protección y promoción de los derechos de la niña. Los convenios 182 y 183 de la Organización Internacional del Trabajo sobre el trabajo infantil proporcionan herramientas jurídicas adicionales.

Se ha alcanzado progreso, pero es necesario hacer más

Se ha alcanzado un considerable progreso. Existe una concienciación cada vez mayor de que las niñas tienen derechos y de que las violaciones de esos derechos son inaceptables y tienen una consecuencia nociva para la sociedad en su conjunto. En todos los sectores se han identificado cuestiones que causan preocupación y se están adoptando medidas para incorporar la atención a la niña en la legislación, las políticas, las estrategias y los planes de acción existentes sobre la igualdad entre los géneros o sobre los niños. En el marco de la aplicación de las recomendaciones de política a escala mundial para proteger los derechos humanos de la niña, muchos Estados Miembros han aprobado o reforzado leyes nacionales de protección de la niña, especialmente para prohibir los abortos selectivos en función del sexo del feto, luchar contra el trabajo infantil, elevar la edad mínima para contraer matrimonio y hacer frente a la violencia contra la niña, incluida la explotación sexual comercial, la pornografía, la trata y el abuso sexual.

Pese a esas medidas, sigue habiendo muchos retos e insuficiencias en la aplicación.Las partes directamente interesadas, incluidos los encargados de formular las políticas, los proveedores de servicios, las comunidades y las familias – incluso las propias niñas – no siempre son plenamente conscientes de los derechos de las niñas. Las niñas siguen siendo invisibles en muchas políticas y programas nacionales y no se abordan determinadas cuestiones críticas, como el trabajo doméstico infantil, el matrimonio prematuro y forzado, el trabajo decente, la inscripción en el registro civil, el VIH/SIDA, el abuso sexual y la trata.

Las actitudes y los comportamientos estereotipados entorpecen la plena aplicación de marcos legislativos y normativos para garantizar la igualdad entre los géneros y tienen consecuencias negativas directas para la condición jurídica y el tratamiento de las niñas.

Los riesgos a que se expone la niña: discriminación y violencia contra la niña

En dos estudios de importancia decisiva, el estudio a fondo del Secretario General sobre la violencia contra la mujer y el informe del experto independiente sobre la violencia contra los niños, así como en informes del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación y violencia contra la mujer preparados para que sean examinados por la Comisión, se presentan pruebas convincentes y se hace un llamamiento enérgico para poner fin a la discriminación y la violencia contra la niña. Entre sus conclusiones, cabe mencionar las siguientes:

  • Algunos grupos de niñas están particularmente expuestas a riesgos: las adolescentes, las migrantes y las huérfanas; las niñas con discapacidad, y las niñas que viven en detención o en zonas rurales.
  • A menudo las niñas están expuestas a mayores riesgos en los propios espacios donde deberían sentirse más seguras – en manos de las personas e instituciones encargadas de su protección, en la familia, la comunidad y en instituciones educacionales.
  • Las niñas y las mujeres experimentan diversas formas de violencia a lo largo de su ciclo vital, desde antes de su nacimiento y hasta la vejez.
  • Las niñas y las mujeres jóvenes experimentan en la actualidad formas nuevas y emergentes de violencia, como la violación en una cita.
  • Es más probable que las niñas, en mayor medida que los niños, encaren muchas formas de discriminación y violencia tanto en el hogar como en la comunidad, incluidos el abuso sexual, el matrimonio prematuro, la mutilación o el corte de los genitales, las relaciones sexuales forzadas y otras formas de violencia sexual, y la prostitución forzada.
  • Factores como la pobreza, el VIH/SIDA y los conflictos y sus secuelas aumentan considerablemente el riesgo de exposición de las niñas a la discriminación y la violencia.
  • Es más probable que las niñas, en mayor medida que los niños, sean víctimas de la trata, tanto a escala nacional como internacional, por razones de explotación económica y sexual.

El trabajo infantil y el trabajo doméstico en el seno de su familia

El trabajo infantil y el trabajo doméstico de las niñas, que no están regulados y son, en gran medida, invisibles en las estadísticas nacionales, a menudo les impiden obtener una educación. Las niñas pueden verse obligadas a abandonar la escuela para asumir una buena parte de las tareas domésticas y de crianza de niños. Millones de niñas en edad escolar en todo el mundo, algunas con solo 5 años de edad, trabajan en el servicio doméstico fuera de su hogar.

Aisladas en hogares donde reciben poco o ningún apoyo o protección, las niñas están expuestas a la discriminación, la violencia y el abuso. La falta de interacción con sus pares puede tener efectos negativos sobre la autoestima y la confianza de las niñas. La menor participación en la escuela y los resultados académicos inferiores aumentan a su vez las probabilidades de que las niñas terminen viviendo en la pobreza.

Las adolescentes y las prácticas tradicionales nocivas

Las niñas de 10 a 14 años de edad – entre los grupos más desfavorecidos – se exponen a un riesgo particularmente alto de discriminación y violencia, y es fundamental fomentar su empoderamiento – especialmente en el caso de las niñas que viven al margen de las estructuras de protección de la familia y las escuelas, las que encabezan un hogar, las que están expuestas a un matrimonio prematuro o ya están casadas.

En algunas sociedades, las niñas adolescentes están sujetas a prácticas tradicionales nocivas que son el resultado de la discriminación y que violan sus derechos, como la mutilación o el corte de sus genitales, el matrimonio prematuro y la preferencia de los hijos varones.

Mutilación/corte de los genitales: En la actualidad, hay unos 140 millones de mujeres y niñas que han sufrido la mutilación o el corte de sus genitales, y se estima que anualmente otros 2 millones de niñas están expuestas al riesgo de someterse a ese procedimiento.

Matrimonio prematuro o de niñas: A escala mundial, el 36% de las mujeres con edades comprendidas entre los 20 y los 24 años estaban casadas o en uniones antes de llegar a los 18 años de edad. Esos matrimonios prematuros o de niñas pueden tener consecuencias extremadamente negativas para las jóvenes, pues interfieren con su educación y coloca a las niñas en una situación desventajosa en lo que atañe a su poder de negociación con cónyuges considerablemente mayores. También se impide que las niñas interactúen con sus pares o participen en actividades comunitarias.

Las probabilidades de que niñas de 15 a 19 años mueran durante el embarazo o el parto duplican las de las mujeres con más de veinte años. Ese riesgo es cinco veces mayor en el caso de las niñas menores de 15 años. Muchas más niñas sufrirán heridas e infecciones que provocarán discapacidad prolongada, como la fístula obstétrica.

Preferencia de los hijos varones: En muchas sociedades persiste la preferencia de los hijos varones, lo que da lugar a los abortos selectivos en función del sexo del feto, el infanticidio de las niñas y distribuciones desproporcionadas de los sexos.

VIH/SIDA

Existe una serie de factores que colocan a la niña en situación de riesgo cada vez mayor de contraer el VIH/SIDA. La pobreza y la discriminación sistemática basada en el género, incluida la falta de educación y de independencia económica, las prácticas tradicionales nocivas, el limitado poder de negociación y la explotación sexual, como la trata y la violación, limitan su capacidad para protegerse de las consecuencias de la infección o de responder plenamente ante ella. Sin embargo, la educación y los conocimientos sobre la educación sexual son frecuentemente desalentados, y las niñas infectadas o afectadas por el VIH/SIDA tienen menos probabilidades de acceder a los servicios de salud.

A escala mundial, 17,3 millones de mujeres y niñas de 15 años de edad o más, o el 48% del total a escala mundial, viven con el VIH. De los jóvenes de 15 a 25 años que viven con el VIH/SIDA en todo el mundo, más del 60% son mujeres. En el África subsahariana, casi tres de cada cuatro (74%) de los jóvenes de 15 a 24 años que viven con el VIH son mujeres.

Situaciones de conflicto y posteriores a los conflictos

El riesgo de que las niñas sean objeto de discriminación y violencia se intensifica en las situaciones de conflicto y posteriores a los conflictos. Las niñas, que constituyen el 40% de los niños soldados, a menudo son reclutadas mediante la fuerza o la coacción y se ven expuestas a los abusos, la explotación y la violencia sexual. La violación, incluida la violación de niñas muy jóvenes, se ha utilizado ampliamente como arma de guerra en conflictos recientes.

La mayoría de los programas de desarme, desmovilización y reintegración se concentran principalmente en los jóvenes varones y los niños. El estigma profundamente arraigado que encaran las niñas soldados cuando regresan a sus familias y comunidades, conjuntamente con el trauma que han sufrido, dificultan aún más la formulación y la ejecución fructíferas de programas de reintegración para las niñas.

El número de hogares encabezados por niñas aumenta en las situaciones de conflicto y posteriores a los conflictos. En sus esfuerzos por procurar el sustento de sus hermanos, las niñas encaran mayores riesgos de abuso sexual, explotación y exposición al VIH.

Educación

Pese a los esfuerzos sostenidos por aumentar el acceso de las niñas a la educación, velar por la retención de las niñas en las escuelas y lograr niveles de rendimiento más elevados, así como cumplir los objetivos internacionales en relación con la eliminación de las disparidades por motivos de género en las escuelas, unos 55 millones de niñas siguen siendo excluidas de la educación académica. Los obstáculos que entorpecen la asistencia periódica de las niñas a la escuela pueden incluir el temor a la violencia en la escuela o en el camino de ida o de regreso de la escuela, exacerbado a veces por la falta de instalaciones sanitarias separadas y seguras. Aun cuando se ha logrado incrementar la matrícula de las niñas en las escuelas, no se garantiza la obtención de resultados positivos, pues las probabilidades de que las niñas repitan cursos o abandonen la escuela son mayores que en el caso de los niños.

Empoderamiento: La clave para poner fin a la discriminación y la violencia contra la niña

Para romper el ciclo de discriminación y violencia es necesario dar poder a las niñas. Las niñas cuyo papel se ha potenciado tienen mayor control sobre sus vidas, llegan a ser miembros activos de sus comunidades y son más capaces de adoptar decisiones fundamentadas en relación con cuestiones que las afectan directamente.

El empoderamiento de las niñas exige la eliminación de todas las barreras que les impiden alcanzar su potencial pleno. Las medidas importantes que se podrían adoptar incluyen darles igual acceso a la educación, la capacitación, los servicios de salud, las actividades comunitarias y espacios seguros que tengan en cuenta las necesidades concretas de las niñas para la interacción con sus pares.

En el caso de las niñas en situaciones de alto riesgo, es fundamental proporcionar servicios de apoyo social y psicológico. Esos servicios pueden adoptar la forma de programas dirigidos a las niñas que comprendan información y servicios apropiados para su edad, integrados y amplios, como la educación sobre los derechos y la salud reproductiva de las niñas, la capacitación profesional, y herramientas y actividades que fortalezcan la concienciación y la autoestima. Es necesario prestar una atención especial que se concentre en la prevención del embarazo precoz y los embarazos repetidos y la lucha contra las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA.

La prestación de asistencia a las niñas para asegurar su independencia económica también constituye un aspecto crítico para la protección y el empoderamiento de la niña, y puede ser particularmente útil para las niñas en situaciones de alto riesgo, como las niñas que encabezan un hogar y las niñas afectadas por el VIH/SIDA, los conflictos o la trata.

Aumentar el acceso a la educación

El aumento del acceso de la niña a la educación es fundamental para su empoderamiento. Las estrategias eficaces para aumentar la matriculación de las niñas en las escuelas y asegurar su retención en los cursos incluyen iniciativas orientadas a aliviar la carga asociada al costo de enviar a las niñas a la escuela, como el otorgamiento de becas, el suministro de uniformes, libros, transporte y comida gratuitos. Las inversiones en infraestructura, incluidas las instalaciones sanitarias separadas y dormitorios para niñas, la electrificación de las escuelas y la construcción de carreteras, pueden ayudar a las niñas de las zonas rurales a tener un acceso cada vez mayor a la educación. Las políticas orientadas a asegurar que las niñas embarazadas y las madres jóvenes puedan seguir estudiando constituyen un importante paso para lograr la igualdad de acceso a la educación.

El carácter apropiado y la sensibilidad respecto de las cuestiones de género de los establecimientos educativos, los métodos, contenidos y materiales de educación también son importantes, como lo es la sensibilidad respecto de las cuestiones de género de los maestros y los compañeros de clase.

Otra medida importante en el empoderamiento de las niñas consiste en alentarlas a que estudien disciplinas tradicionalmente dominadas por los hombres, como las ciencias, la ingeniería y la tecnología. El número de niñas que tienen acceso a las tecnologías de la información y las comunicaciones y las utilizan es menor que el de los niños, y asegurar su acceso a esas tecnologías puede abrir puertas a las niñas, pues mejora su acceso a la información y otras posibilidades de desarrollo humano y crea nuevas oportunidades para la interacción social, incluida la comunicación entre pares y con interlocutores de diferente nivel.

Creación de “espacios seguros” para las niñas

La seguridad y protección personal es fundamental para el empoderamiento de la niña. La experiencia demuestra que los “espacios seguros” brindan a la niña la posibilidad de adquirir importantes aptitudes para la vida, incluida la capacidad de liderazgo; conocer sus derechos y defenderlos; desarrollar un concepto positivo de sí misma; y adoptar decisiones responsables y fundamentadas sobre cuestiones que afectan a su vida. La participación de la niña en clubes de jóvenes y centros integrados que tengan en cuenta las necesidades de las niñas ha resultado tener un efecto positivo sobre el bienestar de la niña a largo plazo, y muy posiblemente contribuya a fortalecer el papel de la niña de manera que pueda participar activamente en la sociedad y contrarrestar las presiones sociales que socavan su autoestima.

El deporte, cuando se practica en un entorno seguro y que tenga en cuenta las necesidades concretas de la niña, también puede ser una poderosa herramienta para el empoderamiento de la niña, pues conduce al desarrollo de valores y habilidades de importancia crítica, como el trabajo en equipo, la comunicación y respeto de los demás.

Es necesario reforzar activamente el capital social de las niñas, en la forma de familiares, amigos y comunidades que les presten apoyo. Se debe sensibilizar a los niños varones desde una etapa temprana para que aprendan a respetar los derechos de las mujeres y las niñas a la igualdad de trato y de oportunidades.

El camino por recorrer

Debe prestarse una atención específica cada vez mayor a la niña en las políticas, las estrategias y los planes de acción más amplios que se concentran en las mujeres y los niños a todos los niveles.

Es necesario que los Estados elaboren políticas y programas que centran explícitamente la atención en la niña, o refuercen los existentes. También deben intensificarse los esfuerzos para incorporar la perspectiva relativa a la niña en políticas y programas más amplios, incluso asegurándose de que la niña reciba atención concreta en los procesos de presupuestación que tienen en cuenta las cuestiones de género y las cuestiones relativas a los niños en todos los sectores. Se debe apoyar activamente y financiar adecuadamente los programas innovadores y orientados a objetivos concretos que aborden sus necesidades y prioridades, especialmente en situaciones de alto riesgo.

Es necesario fomentar más la concienciación entre las niñas respecto de las cuestiones relativas a la salud reproductiva, incluida la forma de prevenir el embarazo precoz, las enfermedades de transmisión sexual y el VIH/SIDA. También necesitan un mejor acceso a la información y los servicios, incluida la educación sobre la salud sexual adecuada a su edad.

Aumentar la visibilidad de las niñas y la concienciación respecto de sus derechos, y fomentar la participación activa de los hombres y los niños en ese proceso, son estrategias importantes para eliminar la discriminación y la violencia contra las niñas y fomentar su empoderamiento. Se debe brindar a los adolescentes varones la posibilidad de participar en un diálogo constructivo sobre las identidades y las funciones de los géneros y de establecer interacciones positivas con las niñas, particularmente en lo que se refiere a la salud sexual y reproductiva y el VIH/SIDA.

Publicado por el Departmento de Información Pública – DPI/2450 B – febrero 2007.
Fotos: UNFPA y UNICEF.

 


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