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Secretario General Ban Ki-moon
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Secretario General Ban Ki-moon.
Fuente: un.org. |
Diplomático y mediador, funcionario y a la vez el más alto jefe ejecutivo a partes iguales, el Secretario General es el símbolo de los ideales de las Naciones Unidas y el portavoz de los intereses de los pueblos del mundo, en particular los pobres y vulnerables. El actual Secretario General de las Naciones Unidas, octavo ocupante del cargo, es el Sr. Ban Ki-moon, de la República de Corea, quien tomó posesión de su cargo el 1 de enero de 2007.
En términos de la Carta, el Secretario General es el “más alto funcionario administrativo” de la Organización, y como tal desempeñaría “las demás funciones que le encomienden” el Consejo de Seguridad, la Asamblea General, el Consejo Económico y Social y otros órganos de las Naciones Unidas. La Carta autoriza también al Secretario General a “llamar la atención del Consejo de Seguridad hacia cualquier asunto que en su opinión pueda poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales”. Estas directrices demarcan los poderes del cargo a la vez que le dejan un amplio margen de maniobra. El Secretario General fracasaría si no tuviera debidamente en cuenta las preocupaciones de los Estados Miembros, pero al mismo tiempo debe sostener valores y la autoridad moral de las Naciones Unidas y hablar y actuar en favor de la paz, aun a riesgo a veces de desafiar o contradecir a Estados Miembros.
Esta tensión creadora acompaña al Secretario General en su labor cotidiana, que incluye asistir a las reuniones de los órganos de las Naciones Unidas, celebrar consultas con dirigentes mundiales, funcionarios gubernamentales, representantes de grupos de la sociedad civil y el sector privado y otras personas, y viajar por todo el mundo para mantenerse en contacto con los pueblos de los Estados Miembros e informase de todas las cuestiones de interés internacional inscritas en el programa de la Organización. Cada año, el Secretario General publica una memoria sobre la labor de la Organización en la que evalúa sus actividades y esboza las prioridades futuras.
Una de las funciones esenciales del Secretario General es utilizar sus “buenos oficios”, es decir, adoptar medidas, en público y en privado, basadas en su independencia, imparcialidad e integridad, para evitar que surjan, se agraven o se extiendan las controversias internacionales.
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