18 de noviembrede 2009
Nuestro informe Estado de la Población Mundial 2009 se titula Frente a un mundo cambiante: Las mujeres, la población y el clima. En este informe se señala a la atención la situación de las mujeres y las poblaciones vulnerables en la respuesta al cambio climático.
Se señala en el informe que el cambio climático no atañe solamente a cuestiones de tecnología; es un problema humano, suscitado por actividades de los seres humanos. Las personas resultan afectadas por el cambio climático; las personas necesitan adaptarse a ese cambio; y solamente las personas pueden contrarrestarlo.
Durante el pasado medio siglo, el acelerado crecimiento de la población y la rápida industrialización han conducido a un veloz aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero. Hemos llegado ahora al punto en que la humanidad se está acercando al borde del desastre.
El daño infligido al medio ambiente por la sociedad moderna es uno de los más injustos riesgos de nuestros tiempos. Actualmente, la huella de carbono de los mil millones de personas más pobres del planeta es meramente un 3% del total de la huella de carbono en todo el mundo; pero son los pobres quienes padecerán desproporcionadamente la carga de nuestro cambiante clima.
Para muchas personas, especialmente las mujeres pobres que viven en países pobres, el cambio climático es una cuestión presente aquí y ahora. Las mujeres trabajan duramente para mantener la vida de sus familias. Recogen agua, van en procura de leña y combustibles para cocinar y se encargan de limpiar después. Vigilan la salud de sus hijos y los cuidan cuando están enfermos. En los últimos años, tanto los alimentos como los combustibles son cada vez más difíciles de obtener. El agua disponible está infectada con parásitos. El paludismo está avanzando en zonas que solían estar libres de mosquitos. Y las inundaciones, la elevación del nivel de los mares y las sequías suscitan problemas cada vez más graves.
Las mujeres pobres que viven en países pobres figuran entre las personas más gravemente afectadas por el cambio climático, aun cuando son quienes menos han contribuido a provocarlo. Las mujeres pobres no viajan en aviones; no conducen automóviles; con frecuencia, ni siquiera pueden encontrar un vehículo que las lleve a un hospital cuando padecen un trabajo de parto difícil. En verdad, esas mujeres reciben muy escaso apoyo, pese a todo lo que hacen.
Esa situación debe cambiar. Como se señala en el informe, el apoyo a las mujeres que tratan de adaptarse al cambio climático requiere que se las faculte para que adopten sus propias decisiones y participen en las decisiones públicas que afectan sus vidas. En verdad, es preciso que los países realicen inversiones en tecnologías respetuosas del medio ambiente y reduzcan de inmediato las emisiones; este tema es fundamental en la conferencia que ha de celebrarse el mes próximo en Copenhague.
En el informe se señala que también es necesario que los países efectúen inversiones en las mujeres: en asegurar alternativas al uso de leña y de combustibles importados, en asegurar suministros de agua no contaminada, en proporcionar mejores caminos y teléfonos portátiles. Las niñas necesitan recibir educación y atención de la salud. Las mujeres necesitan atención de su propia salud, inclusive su salud reproductiva. Hay hoy aproximadamente 200 millones de mujeres que desearían espaciar sus embarazos o prevenirlos, pero no tienen acceso a métodos anticonceptivos modernos y fiables.
Al ayudar a las mujeres a adoptar sus propias decisiones con respecto al tamaño de sus familias se protegería su salud, se facilitaría su vida, se contribuiría a encaminar a sus países hacia un desarrollo sostenible; y, en el largo plazo, se aseguraría una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
En este informe se afirma que no es posible enfrentar eficazmente el cambio climático si hacemos caso omiso de las necesidades, los derechos y el potencial de la mitad de los habitantes de nuestro planeta. El informe señala a la atención las poblaciones que son vulnerables debido a que viven en zonas costeras de baja altitud, y también los posibles efectos del cambio climático sobre la urbanización y la migración, así como la necesidad de que los gobiernos planifiquen con antelación. Es necesario que los gobiernos reduzcan los riesgos, se preparen mejor y conduzcan más eficazmente las situaciones de desastre climático y los desplazamientos de personas.